martes, 25 de septiembre de 2007

diario de una muñeca de porcelana

23 de Junio 1984 Diario de una Muñeca de Porcelana

Hola, mi amor. Mi medico me ha dicho que sería bueno y positivo para mi evolución que escriba y materialice todo lo que pienso, siento y pasa por mi cabeza. Que de esta forma estás paredes tan blancas no me parecerán tan blancas, que está habitación tan pequeña dejará de ser una cárcel, que estos barrotes no taparán más la luz. Un simple lápiz y un cuaderno.
No me ha dado ordenes específicas de que momento de mi vida narrar, por donde empezar…ni si quiera se yo que fue el comienzo, el inicio de esta maldita tortura. ¿Lo recuerdas tú, cariño? Lo único que recuerdo es que siempre has estado a mi lado, siempre me has ayudado, siempre me tiendes una mano, me acaricias por la noche, todas las noches me abrazas.
Supongo que todo empezó aquel verano, en el pueblo…sí…eso fue el inicio de todo, la primera vez que me cuidaste, mi cielo. ¿Qué años tendríamos, cariño? Apenas rozaríamos los 10 pero aquello fue el inicio, el principio de una vida vivida demasiado deprisa. Sí. Creo que aún lo recuerdo. En el bosque. Una tarde soleada. Un aroma a agua en movimiento. El cachorro de perro. Y Marcus…es maldito crío. Tengo clavado en mi corazón esa forma de sufrir, todo ese dolor, la primera muerte. ¿Lo recuerdas tú? Ese maldito niñato, torturo al pobre perro, le dio alcohol, le obligo a tragarse piñas, le rompió una pata, le corto la cola, le quemo vivo. Ese olor aún me taladra la nariz en ocasiones. Pero ahí estuviste tú, mi dulce ángel, me cogiste la mano y me sacaste de ahí, tiraste de mi fuerte para no ver tanto dolor y sufrimiento, pero fue tarde.
Durante meses tuve pesadillas, todas las noches me rompía a llorar y tú me abrazabas, me susurrabas como haces ahora. Eso fue el principio, nunca más me abandonarías.
Yo era más pequeñas que tú, pero tan iguales…
¿Sabes qué, cariño? Años después descubrí que Marcus es un prestigioso empresario, rico y triunfador. Tal vez para ser un triunfador no haya que tener sentimientos y para terminar entre estas cuatro paredes blancas haya que tener demasiados sentimientos.
Sí. Eso fue el principio.
Desde entonces no pude mirar a los ojos al dolor. Y tú me dabas la mano.
¿Qué fue luego? Sí. Sí. Creo que fue esa puñetera fiesta de cumpleaños. Yo tendría 11 años. Sabes lo que me cuesta recordar lo que pasó esa tarde, mi cielo, pero haré esfuerzos por recordar, sabes que me duele tanto, mi cielo, pero por más que puedo no consigo recordar. Recuerdo la tarta, blanca, de nata, el jardín con el columpio, y el sótano, recuerdo el sótano y a esos tres hijos de puta. Lo siento, mi amor, no debo hablar así, pero el doctor dice que exteriorice todo lo que siento. Y lo poco que recuerdo de esos tres niñatos es puro odio y rencor…luego no hay nada, no hay recuerdos. Esos tres cabrones me llevaron al sótano, jugaron conmigo, o decían jugar conmigo, pero eso dejo de ser un juego cuando los tres me rodearon y me desnudaron. No hay más. Lo siento, mi amor, pero no recuerdo más, no puedo saber con certeza que pasó, y sé que eso te dolió en el alma, mi dulce ángel. Sé que eso impidió tomar repesarías, pero recordarlo me tortura, me mata por dentro y no consigo verlo con claridad. Lo siento, mi amor, lo siento. No consigo recordar. Y me duele tanto, las lágrimas escurren por mis mejillas. Tú impotente, gritando, desquiciado por saber que me habían hecho, tú dolor aún es mi dolor. Lo siento, mi amor, lo siento.
Desde ese día jamás te separaste de mí, jamás me abandonaste, jamás dejaste que alguien me tratará mal, me empujaste a luchar y a pelear y luché y peleé a tu lado. Por ello te doy las gracias.
Sí. Creo que es eso. Eres parte de mi, mi dulce ángel. Eres mi guardián. Eres mi otro yo. No se vivir sin ti. Por eso estas ahora mi lado, por eso te quiero tanto, por eso eres parte de mi.
¡Maldito doctor! Ese doctor tenía razón, creo que escribir todo esto me ayuda bastante, define mi forma de ser, como he llegado a donde estoy.
Pero continuemos. Yo. Tú. Nosotros. Papá…papá…cuanto le echo de menos. Su olor, sus rugosas manos, sus cálidos abrazos, su piel mortecina, su rostro de demacrado, su pelo marchitado, su vida en suspiros. Tirado en la cama, sin poder moverse, sin apenas respirar, años luchando para que esa puta enfermedad nos lo arrancase de nuestro lado, ese puto dios egoísta que lo quería a su lado en vez de dejárnoslo al nuestro. Y esa maldita bruja, esa sucia y odiosa mujer. Esa que tanto decía que le quería, esa que tanto decía que nos quería y que lo hacía por nuestro bien mientras nos golpeaba con la sartén, mientras nos tiraba los platos a la cabeza, mientras nos quemaba con los cigarros, mientras cogía el bate y nos perseguía con ese olor inconfundible a tabaco y alcohol. ¡Puta zorra aprovechada! Se aprovechó de papá, de su bondad, de su cariño, de su amor, de su esencia y alma. ¡Hija de puta! Aún recuerdo cuando nos obligaba a llamarla “Mamá Bellia” ¡Hija de puta! Vive de la muerte de papá y aún así la zorra se atrevía a pegarnos, a hacer guarrerías, a obligarnos a limpiar, a trabajar, a restregarnos por la mierda mientras ella se tumbaba en el sofá, fumaba, bebía y se drogaba mientras otros putos depravados se la follaban delante de nosotros, por no hablar de otros putos depravados hijos de puta que nos obligaban a participar en eso que mal llamaban “hacer el amor”, ¡que forma de corromper el sentido de una palabra!. Decían que ya éramos mayores, que éramos adultos, que debíamos aportar a la familia y que si no podíamos hacerlo por lo menos debíamos “satisfacerles”. Éramos unos putos críos, ¿verdad, mi amor? uno niños obligados a crecer demasiado deprisa. ¡Putos depravados! Y lloro, lloro y vuelvo a llorar. Pero tu estabas ahí, me dabas la mano, me abrazabas por la noche y me susurrabas “todo saldrá bien” y me apretabas fuerte contra tu pecho, yo te oía llorar, sentía tu dolor, sentía como crujían tus huesos de todas las palizas, olías a esa puta cerda, olíamos a inmundicia, a pena, a dolor, a tristeza. Pero siempre estábamos juntos, siempre estamos juntos, un al lado del otro, uno cuidando del otro. ¿Verdad, mi cielo?
Y el día llegó, lo recuerdo, ese día en que esa puta zorra, inconsciente, rodeada de mierda, de botellas, de droga, de hombres asquerosos desnudos, unos encima de otros, ¡puta inmundicia! No lo soportamos más. Tú fuiste a la cocina a coger todo lo que pudiésemos aprovechar y yo fui a la habitación a guardar algo de ropa. Y corrimos. Corrimos. ¿te acuerdas, mi amor? Corrimos y corrimos y corrimos. Sin mirar atrás. Sin hablar. Solo correr. El corazón se desbocaba, las piernas no aguantaban más pero seguíamos corriendo, no sabíamos a donde pero corríamos. Me dabas la mano, mi dulce ángel, esa mano que nunca me has soltado. Y por fin llegamos a ninguna parte. Meses en la calle, meses sobreviviendo, meses luchando. Uno al lado del otro. Uno con el otro. Y fui feliz. Fui feliz a tu lado, solos tú y yo, cariño. Tus abrazos ya no crujían, tu piel ya no olía a miedo, tu cuerpo ya no temblaba de dolor. Era feliz contigo, soy feliz contigo, mi dulce ángel.
Pero todo eso acabo la tarde en que aquel tipo nos vio. Nos miro con ojos tiernos. Y luego…luego…aquel edifico frío, paredes siniestras, multitud, oscuridad…ese maldito edificio. Aún lo recuerdo perfectamente. Y si tuviese que elegir entre mis cuatro paredes claustrofóbicas y mis barrotes de ahora, elegiría mi claustrofobia antes que ese edifico, antes que esa cárcel, antes que ese lugar. ¿No es cierto, mi amor? Ese fue el lugar más aterrador que hemos pisado en mucho tiempo. Niños y más niñas, críos violentos, críos salvajes, niñas enfermas, niños abusones, infancias rotas, infancias truncadas, todos iguales, todos distintos. Niños y más niños. La ley de la selva, la ley del más fuerte, tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta pena. Pero tu yo luchamos juntos, ¿verdad, mi cielo? tú y yo afrontamos todo aquello juntos. Las peleas, los robos, la sangre, las violaciones, la droga. Todo eso lo afrontamos juntos ¿verdad, mi amor?
Hace tiempo creo haber leído que ese puto antro, esa mierda de reformatorio se cerró, mucha gente fue a la cárcel por toda la mierda que se desenterró. ¡Hijos de puta! Todos sabían que pasaba allí pero nadie hacía nada.
Y luego…luego no hay nada…no me queda nada. No se más. No consigo recordar, mi amor, no puedo saber que fue de nosotros, mi cielo, no consigo saber como llegué aquí, cariño. Por eso estoy aquí, entre estas cuatro paredes, en otro edificio blanco, con gente vestida con batas blancas que va apuntando cada palabra que digo, cada gesto que hago, que murmura, que responde a mis preguntas con otras preguntas, pastillas, inyecciones, tranquilizantes, somníferos, gritos…LOCURA. Pero tú estás aquí, ahora me das la mano mi amor, te miro a los ojos y te abrazo una vez más. Tú sigues a mi lado como siempre has estado, tú me das fuerza, guías mis pasos, me tapas los oídos en esta locura.
Tú siempre estás conmigo. Gracias mi amor. Gracias mi cielo. Gracias mi dulce ángel. TE QUIERO

24 de Junio 1984 Diario del doctor Pillgrim. Psicólogo y psiquiatra licenciado nº 56.112

La paciente Margorie Evans ha respondido favorablemente al tratamiento. La técnica de escritura de sentimientos se desarrolla según lo previsto. Sin embargo nos da una clara visión de su enfermedad, de su estado sicótico actual, sufriendo una clarísima esquizofrenia alucinógena que le impide recordar con claridad. Paradójicamente, y teniendo en mi poder un amplio historial de su pasado, la paciente parece rehusar su pasado positivo y se ancla y sus dolorosos recuerdos. No recuerda aquellos años en los que salió del reformatorio y salió adelante en la vida, no recuerda esos años en los que se convirtió en una persona, en un ser humano. El equipo al completo está seguro que esto se debe a lo sucedido el día 15 de Marzo de 1977, es por ello, que hemos decidido realizar una terapia de choque controlada y le mostraremos la realidad tal cual es, su pasado, su presente y su futuro.
La terapia de choque se realizará el día 25 de Junio a las 12.00. Y se procederá al análisis y evaluación de los resultados ese mismo día.

25 de Junio de 1984 Diario de una Muñeca de Porcelana

Entre lágrimas te escribo mi amor, entre dolor te cuento esto mi cielo, entre una profunda pena te digo adiós mi dulce ángel.
Porque ese estúpido doctor dice que tú ya no estás.
¿Estás, mi cielo?
El silencio.
¿Por qué no contestas, mi amor?
¿Por qué no me hablas, mi dulce ángel?
¿Por qué no me coges la mano, cariño?
Tengo tanto miedo de que tengan razón esos malditos médicos. ¿Y si tienen razón? ¿Y si ya no estas aquí? ¿Y si hace ya siete años que no estas a mi lado? ¿Quién me abrazaba todas las noches? ¿Quién me susurraba al odio? ¿Quién me acariciaba las lágrimas? ¿¿¿¿Dónde estás, mi amor!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y lloró, y vuelvo a llorar como hice antaño, ya no estas. No me han mentido los médicos. Hace mucho que ya no estas. Pero… pero… tiemblo. ¿Y si dicen toda la verdad? ¿Yo te hice eso, mi amor? Yo… yo… NO!!!!. No puede ser. Jamás pude hacerlo. Pero no logro recordar, me esfuerzo y no puedo. ¿Yo te hice eso que dicen, mi dulce ángel? Yo… yo… tengo tanto miedo a la pregunta pero más miedo me da la respuesta.
¿Yo te mate, mi dulce ángel? ¿Cómo pude hacerlo? Ahora comprendo porque estoy aquí, ahora se que hace mucho que tú no estas a mi lado, que eras un sueño, una imaginación, una mano que se desvanece entre la nada. Ahora comprendo. Ahora entiendo. Siete años, siete años llevó aquí dentro, siete estando tú a mi lado, pero sin estar. ¿Cómo ibas a estar si estas muerto? ¿Por qué te hice eso? ¿Por qué te aleje de mi lado? ¿Por qué sucedió aquello? No lo sé, de verdad, que no lo sé. Pero no puedo vivir sin ti, no sé vivir sin ti, no sé a donde ir sin ti, no sé que será de mí sin ti. Y me duele tanto. Me escuece el alma saber que yo te pude hacer aquello, que yo te quité la vida, que yo te maté. Y miro mis manos y tiemblan, me miro al espejo y no sé quién soy, no sé quién fui. Pero solo se que no puedo vivir sin ti. No quiero vivir sin ti. No merece la pena.
Por eso te digo adiós, más bien un “hasta ahora”.
Lo siento, perdóname si puedes, ojala yo sufra por todo el dolor que te pude cuasar. Lo siento, pero siempre te querré. Tu muñeca de porcelana.




26 de Junio de 1984 Diario del doctor Pillgrim. Psicólogo y psiquiatra licenciado nº 56.112

Todo el equipo al completo estamos afligidos. La terapia de choque no tuvo el efecto deseado y Margorie Evans optó por quitarse la vida una vez descubrió la verdad, una vez supo de la realidad que le rodeaba. Aún se nos escapa como consiguió hacerlo en las condiciones en que estaba, con calmantes, tranquilizantes y con apenas la poca fuerza que puede tener un mosquito fruto de todos los medicamentos que le dimos para evitar lo que finalmente no se logró evitar. Es doloroso escribir todo esto. Pero sin duda supondrá un gran avance dentro del campo de la psicología y futuros tratamientos.
Algunas enfermeras cuentan que vieron en su habitación a otra persona, un joven apuesto y guapo, que le abrazaba, le susurraba al odio y le abrió la ventana. Una ventana enrejada, sin picaporte, imposible de abrir. No conseguimos entender.

16 de Marzo de 1977. Periódico “La voz”. Hoja 8. Sección 3.

Un pequeño pueblecito está sorprendido por los acontecimientos que acorrieron la tarde de ayer, 15 de Marzo de 1977.
Aquel día en que se celebraría el matrimonio de Roger Evans y Lydia Philips quedó truncado por la tragedia. Margorie Evans irrumpió en la estancia donde se estaba preparando la pareja y les asesino brutalmente. Al parecer, aquel joven apuesto y guapo, su hermano, no se resistió, es más, algunos testigos afirman que la abrazó mientras moría y le susurraba al odio “lo comprendo”.
La situación sorprende a propios y extraños. Todo el pueblo conocía el pasado de los hermanos Evans, su dura infancia, pero sorprende más aún por el hecho de que ambos lo habían superado. Margorie tenía un puesto de trabajo estable, presidenta de la asociación “Respeta la Infancia”, soltera pero sociable. Su hermano, un hombre conocido, gozaba de buen trato y respeto en el pueblo iba a contraer matrimonio, y, según informaciones más recientes, su futura esposa esperaba un hijo de ambos.
Sorprende más aún por la buena relación de la que gozaban los hermanos, íntimos desde que eran unos niños y sufrieron tanto. Algunas lenguas dicen que Margorie lo hizo por celos y otras que lo hizo por amor.
Margorie será ingresada en psiquiátrico de Molverne a la espera de un análisis psicológico y futuro tratamiento.
Descansen en paz.



Bueno espero que os haya gustado el cuentecillo, ya sabeis que a mi me molan cuando el final es trágico y chungo, tenía la idea de este cuento hace mucho, algo de locos, psiquiátricos, hospitales, diarios y amor confuso.
Decir que un mis fuentes inspiradores son el disco Scence from a memory de Dream Theater, la peli El efecto mariposa y el libro Historia de un loco.

moment in time: se nota que me aburro en el curro.

No hay comentarios.: